“Pour avoir si souvent dormi, avec ma solitude …”

Buscando material para preparar este post sobre la soledad, me saltó esta maravillosa canción que tanto hemos oído e incluso bailado, los de mi generación.

Conozcas la canción o no, te dejo aquí el enlace para que puedas escucharla mientras me lees: Georges Moustaki.

Toda una declaración de amor a esa soledad que siempre está contigo, de forma fiel, con la que nunca estás solo, de la que puedes disfrutar y que será quien te acompañe en el último momento.

 

 

Y siguiendo con mi investigación, acabé descubriendo una forma matemática de definir las soledad. Según ella, el autor, Stephan Joppich, mantiene que el grado de soledad, lo marca la diferencia entre el nivel de conexión deseado, y el percibido:

 

Soledad = Conexión deseada – Conexión percibida

 

O sea que, basándonos en esta fórmula, puede haber dos formas de combatir la soledad:

  • bajar las expectativas
  • mejorar la percepción

 

Otra manera de definir la primera opción de mejora sería plantearse que … “una forma de combatir la soledad no deseada, es hacerla deseable”.

Dicho de otra forma: encontrarse a gusto estando solo contigo mismo, sin necesidad de compañía. Algo que puedes llegar a descubrir y apreciar conforme maduras, y para lo que son necesarias dos cosas:

  1. Conocer bien y estar a gusto con ese acompañante que siempre está contigo, para lo cual se requiere un ejercicio profundo de autoconocimiento.
  2. Ocuparse en cosas con las que disfrutar a solas. Actividades como la escritura o la lectura, que se pueden desarrollar en soledad, hasta el último momento de tu vida.

En cuanto a la segunda opción; la conexión percibida, se ve influida, por definición, por la “percepción” que el ego de cada uno tenga de las personas con las que conectamos, del filtro que las acepte como válidas o no, en función de lo que espere de ellas.

En resumen, aquí también, depende de que uno mismo sea capaz de aceptar y ampliar el número de conexiones válidas.

Mi conclusión, que no tiene por qué ser la tuya es que, tanto para ajustar el deseo de conexión como para optimizar el nivel de percepción, se requiere un ejercicio de autoconocimiento y subsiguiente ajuste profundo de oportunidades de disfrute personal y de búsqueda y aceptación de relaciones.

En otras palabras, si te sientes solo o mejor aún, para no llegar a sentir la soledad, conócete a fondo, disfruta haciendo cosas en soledad y rodéate de gente que te enriquezca.

 

Como siempre, este post busca compartir opiniones sobre el tema. Me encantará recibir tus comentarios.

 

 

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Un comentario

  1. Muy de acuerdo. Interesante que pongas el acento en no esperar de cada uno más de lo que puede dar, lo que supone ya la madurez que permite la distancia o cercanía óptima con los demás.

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